Los Llanos.- La red de laboratorios en los centros de salud públicos de Portuguesa opera en condiciones críticas. El hospital Dr. Jesús María Casal Ramos de Acarigua-Araure funciona con ocho bioanalistas para procesar algunos exámenes básicos y preoperatorios durante jornadas quirúrgicas apoyadas por la Gobernación. No hay atención regular al público.
La situación refleja el deterioro generalizado del servicio en la entidad. De acuerdo con la representante gremial Narkys Rojas, este centro debería contar con al menos 28 especialistas para cubrir la demanda, lo que evidencia un déficit casi del 70 % del personal requerido.
“Hoy los laboratorios no están funcionando como deberían. Se atienden casos puntuales, pero no existe un servicio continuo para la población”, advirtió.
Operatividad limitada en toda la red
El escenario se repite en otros centros de salud del estado, donde la falta de reactivos, equipos e insumos mantiene paralizados o restringidos los servicios de bioanálisis, precisó también Irene Kubeit, vocera del gremio.
En el ambulatorio de Adarigua, uno de los principales del eje este-sur de Acarigua, solo hay un bioanalista y no se realizan exámenes por falta de insumos. En el hospital de Agua Blanca, pese a contar con infraestructura remodelada y dos profesionales en nómina, tampoco se procesan pruebas por ausencia de reactivos.
Una situación similar se registra en el Hospital Materno Infantil Dr. José Gregorio Hernández del IVSS, en Acarigua-Araure, donde cinco bioanalistas asisten a la semana para atender únicamente a pacientes hospitalizados con estudios rutinarios, sin capacidad para pruebas especializadas.
En Guanarito, al sur del estado, un solo profesional permanece activo en el área, también sin insumos disponibles.
Aunque el hospital Dr. Miguel Oráa de Guanare presenta mejores condiciones en comparación con otros centros, Rojas subrayó que la operatividad general de los laboratorios en Portuguesa sigue siendo deficiente.

Salarios que no cubren el transporte
A la crisis operativa se suma el deterioro de las condiciones laborales. El salario mensual de un bioanalista en el sector público es de hasta 580 bolívares, sumando conceptos de años de servicio, lo equivalente a 1.20 dólares, un monto que —según el gremio— no cubre ni los gastos de traslado.
“Nos quieren obligar a trabajar y ni siquiera para los pasajes nos alcanza”, cuestionó Rojas. En contraste, la federación estima que en el sector privado los ingresos pueden alcanzar los 600 dólares mensuales por jornadas de seis horas.
Migración y riesgo para la atención
La precariedad ha impulsado la migración de profesionales y la deserción del sistema público. Muchos bioanalistas —explicó Rojas— se mantienen en sus cargos únicamente para cumplir con los requisitos de jubilación.
A esto se suma la falta de relevo generacional, ya que los recién graduados optan por el sector privado o emigran, lo que agrava el déficit de personal.
El gremio también denunció la paralización de laboratorios en los CDI y el aumento del intrusismo profesional, factores que comprometen la calidad de los diagnósticos y la seguridad de los pacientes.
Ante este panorama, Rojas hizo un llamado a la reorganización del gremio para exigir mejoras laborales y reactivar el colegio profesional en la entidad.
“Tenemos que organizarnos para frenar las irregularidades. Esto no solo afecta a los bioanalistas, sino a toda la población que depende de estos servicios para su diagnóstico y tratamiento”, concluyó.
La entrada Hospital de Portuguesa requiere 28 bioanalistas y solo tiene ocho: el rostro de la deserción en la salud se publicó primero en El Pitazo.